Burbujas

Cada vez que me acuerdo de nosotros juntos, de cada movimiento que hemos compartido, de cada beso que nos hemos dado, o de cada vez que hemos hecho magia con nuestros cuerpos, me teletransporto a una de nuestras burbujas. Entonces pienso en la suerte que tengo de tenerte en mi vida y que podamos seguir compartiendo los detalles que la adornan, y me siento afortunada de haber tenido y poder recordar nuestra historia juntos, porque hay veces que yo me pierdo y no recuerdo partes del camino y eres tú quien me aporta la luz y otras te pierdes tú y soy yo la que intenta que te ubiques. Así nuestra historia ha ido creciendo y evolucionando con nosotros.

Cuando te recuerdo, o nos recuerdo juntos, todavía hay veces que puedo crear un puente que logra que esa distancia que cada día se hace más patente, incluso por momentos se ensancha, pueda achicarse siendo más fácil el regresar a una de nuestras burbujas. Cuando me interno en alguna de ellas tus manos vuelven a mi cuerpo, regresan los besos, los bailes en la cama, y mi piel vibra de nuevo al recordar a la tuya, como hacen los imanes buscando su polo opuesto para juntarse.

Dentro de ellas puedo sentirte, olerte o incluso escucharte cantar algo recién despierto, entonces cierro los ojos y nos veo y a la vez aparecen juntos todos esos deseos que alguna vez nos dijimos y que debieron quedarse allí incumplidos y atrapados. Vi nuestro huerto con zanahorias, fresas y tomates, nos vi una tarde fría de invierno metidos en una bañera tomando vino, hablando de la nada y del todo, nos vi desayunando juntos sentados en una mesa a la sombra de un arbolito en nuestro jardín. Te vi mirándome de nuevo como hacías antes, viéndome, eras capaz de verme entera con todos mis desastres escondidos, y aún así me seguías eligiendo como compañera diaria en todos los desayunos. Yo también me vi, y me quedé pensando en lo afortunada que me sentía por tener a mi lado a mi persona favorita.

Entonces yo sonrío y me emociono, para finalmente salir huyendo de esa burbuja, con mis ojos desbordados por unas lágrimas que no cesan de brotar, en busca algo de consuelo.

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